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Don Grati,
Nuestro Fundador

Don Gratiniano Checa Colmena nace en una aldea en la Sierra de Cuenca llamada Huerta de Marojales, perteneciente al municipio de Cañizares, el 12 de febrero de 1928. Es el último de los diez hijos del matrimonio formado por Ceferino y Leonor. Leonor es una mujer de honda fe que graba en el fondo del corazón de sus hijos la confianza en Dios y los inicia en una auténtica piedad.

Siendo todavía un niño experimenta algunos de los sufrimientos producidos por la guerra civil española, en la que pierde a su hermano Ángel, que llega al pueblo malherido y muere en el hospital al que lo habían trasladado. Poco después de terminar la guerra, se traslada a vivir a la ciudad de Cuenca donde vive con su hermana Victoria, que se había casado, y allí acude a la escuela, hace la primera comunión y se confirma.

Estudia en el Instituto “Alfonso VIII” de Cuenca, donde a los 14 años hace por primera vez en su vida ejercicios espirituales con el sacerdote Don José María Alfaro, que fue durante muchos años párroco de Tarancón. Esta experiencia le transforma, y él mismo predica ejercicios espirituales a su estilo, intentado reproducir lo recibido, a los habitantes de la Huerta de Marojales, produciendo una transformación espiritual en un primo hermano suyo que se encontraba muy enfermo y murió joven. Entra poco después por propia iniciativa en la Juventud de Acción Católica, en el grupo parroquial que existía en la parroquia de “El Salvador”, y comienza una historia magnífica de amor y de dedicación a este movimiento apostólico que sólo terminará en este mundo con su muerte.

Ejercerá diversos cargos en la Comisión Diocesana de los Jóvenes, de la que será durante muchos años Presidente, hasta que lo abandona para hacerse clérigo.

Durante estos años de fin de la adolescencia y de juventud se entrega totalmente a Dios y al apostolado, consagrando su vida a Dios en el instituto secular “Acies Christi”, entonces denominado “Hermandad de Operarios Evangélicos”, además de trabajar intensamente en la Juventud de Acción Católica y en otros muchos movimientos de apostolado: Cursillos de Cristiandad, Adoración Nocturna, Conferencias de San Vicente de Paul, etc., además de pertenecer hasta el final de su vida a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía.

Completa sus estudios en el instituto Alfonso VIII de Cuenca y trabaja como auxiliar de los ingenieros en ICONA, donde lo contratan para ayudar a su hermana Victoria que ha quedado viuda muy joven, en 1948, con tres hijos pequeños (Ángel, Alicia y Alfonso), los cuales serán educados en gran medida también por don Gratiniano.

Ese mismo año muere su madre Leonor en Cuenca, siendo él el que la descubre fallecida de manera repentina mientras estaba en casa, y este acontecimiento marca también en gran medida su vida.

 

Unos veinte años trabajó por los montes de Cuenca, siendo ejemplar en su vida y en su comportamiento laboral y en su solidaridad y compromiso con los obreros, a los que defiende delante de los ingenieros siendo elegido repetidas veces para ser sindicalista hasta llegar incluso a ser elegido Procurador en Cortes por los obreros, si bien renunciará a este puesto al sentir ya la llamada al sacerdocio e irse a estudiar con tal fin.

A principios de los 70

A principios de los años sesenta se siente cada vez más decidido a entregarse a Dios también como sacerdote y estudia los cursos de filosofía en el Seminario Conciliar de San Julián de Cuenca como alumno externo, a la vez que trabaja y que realiza un apostolado ingente, consiguiendo aprobar varios años en un solo curso.

Continúa con los estudios de Teología, a uno por año, hasta que marcha a Salamanca a cursar el último año, dejando ya su trabajo en el curso 1966-1967. Es entonces también cuando deja el Instituto Secular en el que estaba consagrado a Dios como laico para entregarse a Dios como sacerdote.

El 29 de junio de 1967 fue ordenado sacerdote por el Sr. Obispo de Cuenca, Don Inocencio Rodríguez Díez, que lo estimaba muchísimo. Su primer destino fue como coadjutor de Don Domingo Muelas en las parroquias de San José Obrero, en la zona más pobre de Cuenca (encargados también de la capilla, luego parroquia, de Santa Ana), y posteriormente en la parroquia Nuestra Señora de la Paz, ambas en la ciudad de Cuenca.

También desde muy pronto simultaneó dicho ministerio con el nombramiento de Consiliario Diocesano de la Juventud de Acción Católica en el que estuvo durante más de cuarenta años siendo el alma de una institución que floreció sobremanera en Cuenca.

La Juventud de Acción Católica contó durante todos esos años con una juventud fervorosa y ejemplar, incluso numerosa, con gran proyección apostólica y social en la vida de la diócesis de Cuenca, de la cual ha salido un número asombroso de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en todas sus modalidades, así como un buen número de matrimonios cristianos de fe vigorosa y abundante descendencia.

Y todo ello en un momento histórico caracterizado por la descristianización y paganización de la sociedad, y por una casi total desaparición de las vocaciones a la vida de mayor perfección.

Algunos años después

Algunos años después el Sr. Obispo, viendo que él tenía un don especial para la juventud y la niñez, le sugiere si podría dejar los cargos parroquiales para entregarse de lleno a la Juventud de Acción Católica. Así lo hace Don Grati, y ya no tendrá más cargo pastoral hasta el momento en que se ha de desvincular de la Acción Católica definitivamente en 2011, con 83 años de edad.

Forma grupos en diversas parroquias de la ciudad y de la diócesis de Cuenca, siendo numerosísimos los jóvenes que logra atraer a Cristo con su palabra fogosa y su ejemplo de vida.

Adquiere con grandes sacrificios y mucha fe unos locales en el Barrio Pozo de las Nieves de Cuenca para sede de la Comisión Diocesana de los Jóvenes de Acción Católica, y los dota con un oratorio con Misa diaria y ofrecimiento habitual de confesiones. Además, va formando
numerosos grupos de jóvenes que reúne diversos días, sobre todo los viernes, sábados y domingos, a lo largo de la semana.

Adquiere también numerosos libros (más de 10.000) y abre una biblioteca sobre todo con libros de oración, lectura espiritual y formación religiosa, que aún sigue funcionando. Mientras, en los pueblos de la diócesis y en las parroquias de la ciudad que lo desean los párrocos, don Gratiniano, con la ayuda de sus jóvenes, forma y cuida grupos de jóvenes y de aspirantes, que constituyen una juventud admirable en tiempos en que la gran masa de los jóvenes se aparta de la práctica religiosa.

Además de la celebración diaria de la Santa Misa, de la práctica asidua del sacramento de la Penitencia, ofrecido a los jóvenes, la celebración de los retiros mensuales y de los ejercicios espirituales anuales y de todas las demás ceremonias litúrgicas (Rezo de la Liturgia de las Horas, Exposición del Santísimo en las Horas Santas, etc.), Don Gratiniano organiza un sinfín de actividades recreativas, culturales y lúdicas que infunde de espíritu cristiano, siguiendo el espíritu y la forma de actuar de San Juan Bosco (campamentos, convivencias, peregrinaciones, coro, tuna, equipos de fútbol y otros deportes de todas las edades, festivales, teatro, juegos, etc.) además de promover la conciencia misionera activa y las obras de misericordia (grupos de jóvenes visitan a los ancianos y enfermos todas las semanas en los diversos centros sanitarios y asistenciales de la Iglesia).

Paralelamente a estas actividades don Gratiniano fue confesor ordinario de las Religiosas Angélicas, del convento de Clausura de la calle San Pedro, en la parte alta de la ciudad de Cuenca; algún año Asesor Religioso del Instituto Fernando Zóbel de Cuenca; organiza durante más de treinta años peregrinaciones a Roma, Lourdes y Fátima, etc.

Entre los jóvenes de Acción Católica surgen numerosas personas que sienten la vocación a una vida más perfecta en el seguimiento de Cristo y así se va constituyendo, además de todas las que salen para muy diversas Órdenes y Congregaciones, un núcleo tanto de varones como de mujeres, que luego será el comienzo del instituto secular Servi Trinitatis, que en vida de Don Grati, llegará a estar establecido en cinco naciones (España, Argentina, Venezuela, Italia y Estados Unidos).

1984

En 1984 comienza a vivir en comunidad con el primer grupo de jóvenes de lo que luego se llamaría Servi Trinitatis, dejando a sus sobrinos Pepe Pontones y Alicia Lahoz, con cuya familia había convivido desde que se ordenara sacerdote. A la vez surge la rama femenina de la misma institución. En 1988 reciben la primera aprobación por parte del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Cuenca, Don José Guerra Campos, como Asociación Pública de fieles, Instituto Secular en formación.

A final de los años ochenta y principios de los años noventa del siglo pasado se van ordenando los primeros sacerdotes de Servi Trinitatis, y Don Gratiniano se dedica intensamente a la formación y dirección espiritual de cientos de jóvenes y de matrimonios, llevando a cabo también uno de sus sueños, la adquisición de un terreno y su transformación en un campamento con instalaciones fijas en la serranía de Cuenca, en un lugar de belleza incomparable: El Manantial, en el término municipal de Poyatos (Cuenca).

2002 -2007

Estos años irá dedicándose cada vez más a la atención y formación de sus hijos e hijas consagrados en el instituto secular, así como a los cooperadores, seglares de ambos sexos que se sienten identificados con el carisma del instituto y participan del mismo, buscando la santidad en su propio estado. A pesar de su siempre delicada salud, para ayudar al nacimiento y consolidación del instituto se anima a viajar a Argentina en 2002 y 2007 y a Venezuela en 2011. Hay una gran difusión del instituto, cuya sede principal se traslada a Madrid, donde recibe la erección como Instituto Secular por parte del Sr. Cardenal de Madrid, Dr. D. Antonio María Rouco, el día 29 de junio de 2007. En mayo de 2009 se le concede la gracia de saludar en audiencia privada al Santo Padre Benedicto XVI, después de la catequesis de los miércoles.

2016 -2018

La división producida en la Asamblea de 2013 cristaliza en el nacimiento de los Misioneros de la Santísima Trinidad, que son aprobados por el Sr. Obispo de Alcalá, Dr. D. Juan Antonio Reig Plá, en 2016.

Tras una agonía de casi una semana, el 27 de octubre de 2018, siendo visitado y acompañado en estos últimos días por muchos de los que él tanto había ayudado en su camino a Dios, terminó su vida de manera ejemplar este siervo de Dios, en plena humildad y obediencia, como toda su vida había vivido.

1995

En 1995 los primeros misioneros de Servi Trinitatis marchan a abrir casa y a ayudar en la evangelización en La Pampa, República Argentina, haciendo realidad el gran sueño de la vida de Don Grati: ser misionero, que no pudo llevar a cabo por su delicada salud. En 1996 se abre otra casa de la institución en Valencia (Venezuela), en 1998 en Lomas de Zamora (Argentina), en 2009 en Roma (Italia), en 2012 en Phoenix (Estados Unidos de América) y en 2013 en Caracas (Venezuela).

Estos años irá dedicándose cada vez más a la atención y formación de sus hijos e hijas consagrados en el instituto secular, así como a los cooperadores, seglares de ambos sexos que se sienten identificados con el carisma del instituto y participan del mismo, buscando la santidad en su propio estado. A pesar de su siempre delicada salud, para ayudar al nacimiento y consolidación del instituto se anima a viajar a Argentina en 2002 y 2007 y a Venezuela en 2011.

2011 -2018

Cada vez más mayor y con una salud que nunca fue buena, en 2011 deja de ser Consiliario de los Jóvenes de Acción Católica de Cuenca, aunque le piden ser consiliario de la nueva asociación de apostolado laical fundada por Servi Trinitatis, Católicos en Acción. En el verano de 2012 dimite como Presidente General de Servi Trinitatis y en la Asamblea de 2013 de la misma institución, convocada para designar su sucesor, surge una grave división en la institución, lo que genera finalmente una visita canónica del Arzobispado de Madrid, lo que hará que los últimos años de la vida de Don Grati sean para él de gran dolor y sufrimiento. En octubre de 2014 se retira a Cuenca a vivir en oración y penitencia hasta el final de sus días, siendo acompañado estos años por D. Aarón Jorge Lima Toledo, su secretario personal que al principio compagina su labor con la capellanía del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, pero al ir empeorando la salud de Don Grati, termina dedicado casi totalmente a su atención.